PROYECTO

IDENTIFICAR Y PROPONER ESTRATEGIAS PARA LA PROMOCIÓN DEL DESARROLLO INFANTIL A TRAVÉS DE LA ACCIÓN Y EL CONTEXTO EDUCATIVO.

Integrante:

 

Diana Cecilia García Ortiz

Sonia López Alvarado

Psicología del Desarrollo Infantil (0-12 años)

Maestro: Miguel Ángel del Rio González

IESEN

“INSTITUTO DE ESTUDIOS SUPERIORES DE EDUCACIÓN NORMAL”

Gral. Lázaro Cárdenas Del Río

Cd. Lerdo, DGO.

7 Enero de 2015

  • Elaboración de un reporte del proyecto en formato audiovisual o bien un reporte escrito acorde al formato planeado y acordado en el grupo.

 

 

Se llevara a cabo una situación problemática relacionada al desarrollo infantil y asociada con el contexto y la acción educativa dentro de la localidad de origen, o del contexto laboral actual. La investigación que se verá a continuación se profundiza en la identificación y planteamiento de estrategias educativas fundamentadas que favorezcan y promuevan el desarrollo infantil, y den por lo tanto solución total o parcial a la problemática.

APEGO EN LA INFANCIA

El apego es el vínculo afectivo que un niño establece con su madre (u otro cuidador), que le da seguridad, amparo y le atiende en sus necesidades. Antes de nacer, el feto se encuentra en el seno materno y se encuentra en un medio donde tiene atendidas todas sus necesidades. Sin embargo, desde el nacimiento es totalmente indefenso y necesita la atención de adultos que asuman sus cuidados.

A partir del nacimiento, debe generarse un vínculo entre la madre y el hijo que asegure la supervivencia del bebé. El bebé necesita una temperatura agradable y estable, necesita alimento e higiene, necesita estimulación y juego y necesita afecto y protección frente a potenciales agresores.

El niño, desde el nacimiento, cuenta con un repertorio de conductas que le permite llamar la atención de sus cuidadores, y el principal de ellos es el llanto, mediante el que reclama ayuda. Posteriormente, empleará la sonrisa y otros gestos, el balbuceo y la palabra.

Por otra parte, la persona a cargo del niño también tiene su personalidad: unas son más cariñosas y otras son más distantes, unas son más tranquilas y otras más nerviosas, y así con otras características. La madre (u otro cuidador) establecerá un vínculo distinto con el niño dependiendo de cuál es su personalidad y cómo ejerce esos cuidados.

Por ejemplo, imaginemos la situación de un bebé que necesita alimento o juego, o quiere que lo abracen y le hagan mimos. La madre (u otro cuidador) tiene una personalidad determinada y tiende a actuar de un modo similar en diferentes situaciones.

La madre interpretará ese llanto del niño de un modo u otro dependiendo de su personalidad y de otras circunstancias personales más variables (otras tareas a las que atender, su estado emocional y de salud general, cansancio, experiencia y habilidad en reconocer la necesidad insatisfecha del niño…) y esto conllevará que el niño sea atendido antes o después y con mayor o menor acierto.

El apego en la infancia

A partir de los primeros meses de vida y a lo largo de toda la existencia del ser humano, la presencia o ausencia de una figura de afecto determinará cómo reaccionaremos ante situaciones que nos generen intranquilidad y en las que necesitamos el apoyo de otras personas.

El apego es el vínculo afectivo que un niño establece con su madre (u otro cuidador), que le da seguridad, amparo y le atiende en sus necesidades. Antes de nacer, el feto se encuentra en el seno materno y se encuentra en un medio donde tiene atendidas todas sus necesidades. Sin embargo, desde el nacimiento es totalmente indefenso y necesita la atención de adultos que asuman sus cuidados.

A partir del nacimiento, debe generarse un vínculo entre la madre y el hijo que asegure la supervivencia del bebé. El bebé necesita una temperatura agradable y estable, necesita alimento e higiene, necesita estimulación y juego y necesita afecto y protección frente a potenciales agresores.

El niño, desde el nacimiento, cuenta con un repertorio de conductas que le permite llamar la atención de sus cuidadores, y el principal de ellos es el llanto, mediante el que reclama ayuda. Posteriormente, empleará la sonrisa y otros gestos, el balbuceo y la palabra.

Por otra parte, la persona a cargo del niño también tiene su personalidad: unas son más cariñosas y otras son más distantes, unas son más tranquilas y otras más nerviosas, y así con otras características. La madre (u otro cuidador) establecerá un vínculo distinto con el niño dependiendo de cuál es su personalidad y cómo ejerce esos cuidados.

Por ejemplo, imaginemos la situación de un bebé que necesita alimento o juego, o quiere que lo abracen y le hagan mimos. La madre (u otro cuidador) tiene una personalidad determinada y tiende a actuar de un modo similar en diferentes situaciones.

La madre interpretará ese llanto del niño de un modo u otro dependiendo de su personalidad y de otras circunstancias personales más variables (otras tareas a las que atender, su estado emocional y de salud general, cansancio, experiencia y habilidad en reconocer la necesidad insatisfecha del niño…) y esto conllevará que el niño sea atendido antes o después y con mayor o menor acierto.

Se establece así una comunicación entre el hijo y la madre y, en la medida en que uno y otra actúan de un modo similar en diferentes ocasiones, se genera un estilo de comunicación particular entre ambos. ¿Qué consecuencias tiene esta forma de comunicación entre la madre y el hijo?

El niño, desde pequeño, se da cuenta de los cuidados que recibe. Esos cuidados le permiten satisfacer sus necesidades tanto biológicas como afectivas, que no puede satisfacer por sí mismo. Poco a poco va generando una imagen mental de sí mismo (más o menos importante) y de su madre (con mayor o menor confianza en que atenderá sus necesidades).

Esa imagen mental se reforzará con experiencias repetidas hasta que se forme el estilo de apego. El estilo de apego puede ser seguro o inseguro.

Un estilo de apego seguro se caracteriza por una imagen positiva de sí mismo y una imagen de los otros –de la madre o del cuidador principal- también positiva. En este caso, el niño se siente querido y cuidado, y sabe que la madre no tardará mucho en atender sus necesidades.

Existen tres estilos de apego inseguros, que se forman en las situaciones siguientes:

– El estilo de apego rechazador viene dado por una imagen positiva de sí mismo pero una imagen negativa de los demás. En este caso, el niño ha aprendido que aunque es importante, no puede confiar en que será atendido convenientemente cuando reclame la atención de su madre.

– El estilo de apego preocupado se caracteriza por una imagen negativa de sí mismo pero con confianza en su madre. El niño que ha desarrollado este estilo de apego siente que él no es importante y, sin embargo, confía en que será atendido por la bondad de su madre, no porque él se lo merezca.

– Por último, el estilo de apego temeroso evitador surge en la situación en la que tanto la imagen de sí mismo como la imagen de los demás son negativas. El niño ha aprendido que no es importante y que tampoco puede confiar en que sus necesidades serán atendidas, lo que le lleva a pensar que no se merece esos cuidados o muestras de afecto y, por tanto, no quiere vincularse afectivamente con su madre.

El niño aprende a reconocer las situaciones de desamparo, las recuerda y las espera y reacciona de forma distinta si ha generado uno estilo de apego u otro. En los primeros momentos de su vida, genera un vínculo o apego particular con la madre (o con la persona que se encarga de sus cuidados) y esas imágenes mentales quedarán grabadas en su memoria y le llevará a anticipar lo que puede esperar de sí mismo y de los demás cuando se encuentre con necesidades o inquietudes insatisfechas.

La calidad de las relaciones que establezca en el futuro con otros adultos (otros miembros de la familia, profesores, etc.) y con sus iguales (amigos, compañero…) dependerá en gran medida de la calidad del vínculo afectivo que ha establecido con sus cuidadores en los primeros años de su vida. De ahí la importancia de dar todo el afecto y la protección a los niños.

El objetivo es dar a conocer este problema, que la comunidad esté enterada de las causas y consecuencias que puede tener un niño(a) con apego para que así, estén conscientes y puedan tomar la mejor decisión para la solución. Así como estar capacitado para cualquier nivel de este que se presente, este proyecto se quiere hacer para la disminución de casos habidos y por haber.

Con esto se planea prestar los servicios como, involucrarnos con la familia del niño, para saber los problemas que pueden afectarle, hablar con los padres o tutor para tener una idea de lo que puede estarle causando eso, darles algún concejo para que el niño este con algún tratamiento o que los padres entiendan lo que él tiene y ellos tomar la decisión de lo que harán, más que nada influir para que allá mejoramiento en el caso, ante esto se quiere hacer mucho, más que nada esto ayudara al niño tanto como a la familia para que mejore su relación.

Tanto en casa como en la escuela, deben de ponerse actividades a los niños, para que así vayan agilizando la mente, ya sea leyendo u otras actividades que se programen especialmente para este tipo de problema, sin olvidar tomar los medicamentos. Debe haber mucha comunicación en la familia para así poder motivar al niño.

Todo este proceso llevara un tiempo que consta maso menos en un año, ya que si es a corto plazo no habrá algún cambio, todo tiene que ser a su tiempo y tener mucha paciencia para que se puedan ver los cambios. Al terminar con el proceso se obtendrán muchos beneficios tanto de la familia como el afectado con apego.

Los padres deberán entregar papelería del niño, fotocopias, etc. Para que así se haga constar la realización del proyecto.

En la vida diaria, el apego de atención suele derivar en un comportamiento que tiende hacia los conflictos y que produce problemas a la hora de la integración y de la inclusión en grupos.

Al estar en el jardín de niños vamos notando que la mayoría de los niños tienen cierto apego con sus padres, es normal algunas veces y en ocasiones determinadas, por eso hay que saber los diferentes tipos de apego, sus características y sus posibles soluciones para evitar algún problema grave en el niño

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